Muchos cambios pueden
surgir en la economía y el mundo de los negocios, pero el
mercado del amor sigue siendo rentable.
Primero fueron las agencias matrimoniales, luego los sitios
de internet y ahora el formato furor entre solteros es el de
citas rápidas (speed dating), un sistema de encuentros
que permite conseguir en pocas horas tantas citas como para
divertirse un mes entero.
Las empresas pioneras de este servicio —que apenas tiene
dos años— han multiplicado varias veces sus dividendos y cada
vez son más los que se suman al negocio.
¿El motivo? más que claro: una vez completadas las
inversiones iniciales, los servicios de citas rápidas tienen
pocos gastos fijos y un margen de ganancia considerable;
además, abundan lo solteros que no escatiman en gastos con tal
de encontrar a su príncipe o princesa.
El costo promedio para participar es de 30 dólares y las
empresas de speed dating con mayor prestigio llegan a
realizar más de cien eventos por mes. Teniendo en cuenta que
un encuentro promedio puede reunir a unas 50 personas, la
cifra que ganan los organizadores no es nada despreciable.
Lisa Perry, directora de relaciones públicas de HurryDate,
cuenta a La Opinión que comenzaron en 2001 organizando
unos pocos eventos y que ahora se llevan a cabo en 60
ciudades, no sólo de Estados Unidos, sino también de
Inglaterra y Canadá. “Cada semana recibimos más y más gente”,
afirma orgullosa.
Tom Jafee, presidente y fundador de 8minuteDating, informa
que ellos organizan 160 eventos por mes en 77 ciudades y
asegura que el producto que ofrecen no tiene precio: una
primera cita perfecta.
“En un bar, uno tendría que romper el hielo sin saber
siquiera si la otra persona lo va a escuchar, pero nuestros
clientes no tienen que lidiar con eso; ellos cuentan con ocho
minutos para cruzar sus primeras palabras, mirarse, percibirse
y descubrir si quieren volver a verse, todo esto en un
ambiente agradable y seguro”, explica.
Por otra parte, Jafee agrega que, en su afán por
expandirse, su empresa busca gente que quiera organizar
eventos en distintas ciudades, tarea por la que pagaría más de
850 dólares por cada encuentro que reúna cien personas.
Seducir en pocos minutos
Los speed datings son encuentros entre una misma
cantidad de hombres y mujeres que cuentan con unos minutos
(entre tres y 10, según cada empresa) para conversar
individualmente. A medida que se conoce a los candidatos/as,
hay que elegir a quien se desea volver a ver y, si hay
coincidencia de la otra parte, los organizadores del evento se
lo comunicarán unos días después a ambos. Todo lo que suceda
de ahí en adelante queda en manos de los participantes.
“Estuve en uno hace poco y es mucho mejor que la internet,
más efectivo. Tendría que haber recorrido varias decenas de
bares para conocer tantas mujeres”, cuenta entusiasmado Mark,
un técnico electrónico de 32 años que no disimula la vasta
experiencia que tiene en este campo. “Si bien esta vez no tuve
suerte, el mes que viene vuelvo a intentarlo”, concluye.
Aunque son muchos los que se resisten a utilizar los
“servicios del corazón” —o por lo menos a admitirlo
públicamente—, los números de este éxito indican que cada vez
más gente se anima a hacerlo.
Lara, quien pidió especialmente que no se publique su
apellido, es una abogada de 32 años —muy atractiva, por
cierto— que asegura haber vencido sus prejuicios con estos
servicios y cuenta: “Nunca pensé que vendría a uno de estos
lugares, pero como tengo poco tiempo para salir y pocos
amigos, decidí hacerlo y pasé un muy buen momento”.
Según Lisa Perry, el cliente promedio de HurryDate es
profesional, tiene entre 25 y 35 años y algunas veces
atraviesa momentos de duda antes de llegar al evento.
“Hay personas que llegan nerviosas y durante los primeros
minutos se les nota algo incómodas, pero nuestro trabajo es
hacer que se relajen y diviertan. ¿Si lo conseguimos? por
supuesto que sí”, garantiza Perry, quien además insiste en que
compruebe los beneficios de las citas rápidas.
El origen de esta idea
A pesar de haberse convertido en un boom comercial, ésa no
fue la intención original. El speed dating fue la
creación de un rabino en Los Angeles para ayudar a los
solteros de religión judía a encontrar pareja. El sistema, que
nació en 1998, tuvo tanto éxito que se extendió por todo el
país y el mundo —de hecho, acaba de llegar a varios países
latinoamericanos—.
Brokke Haber, de la compañía SpeedDating —primera en
practicar las citas rápidas—, cuenta a La Opinión que
el sistema originalmente era sólo para judíos y recalca que ha
habido muchas copias de la idea del rabino Yaacob Deyo, del
centro Aish HaTora —entidad propietaria de SpeedDating—.
“Incluso, han tomado nuestro nombre”, se queja.
Según el website de SpeedDating, el objetivo de su programa
es “ayudar a la continuidad judía, ayudando a que los judíos
se conozcan entre sí”. Lo están consiguiendo, el año pasado
miles de personas participaron de sus programas en todo el
país y en los primeros años ya han formado 55 matrimonios.
¿Dónde acudir?
Si el trabajo no le deja tiempo libre, los amigos ya no
tienen a nadie a quien presentarle o la timidez no le permite
conocer gente en bares u otros eventos sociales (o le pasa
todo esto junto), no hay que preocuparse más, los empresarios
del amor le han abierto nuevas puertas.
Algunos lugares para visitar:
8minuteDating (costo 28.88 dólares)
http://www.8minutedating.com/
HurryDate (35 dólares)
http://www.hurrydate.com/
SpeedDating (25 dólares para personas de entre 28 y 35 años
y 40 dólares para personas de entre 40 y 60. Este servicio es
sólo para personas de religión judía.
http://www.aish.com/speeddating
Pre-dating (29 dólares)
http://www.pre-dating.com/
X Speedate (30 dólares)
http://www.xspeedate.com/
California Fast Dating (30 dólares)
http://californiafastdating.com/